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«Desesperadamente busco y busco un algo, qué sé yo qué, misterioso»

Blas de Otero (Ancia)

Pese al amargo trance en el que a veces se convierte la vida siempre contamos con la palabra, el lenguaje nos diferencia de otros seres vivos y permite la actividad del pensamiento. Uno de los vocablos que emerge en tiempos difíciles es la esperanza, y justo ahora, en medio de este huracán pandémico se edita Esperanzar de Luciana Reis (Batidora Ediciones), un pequeño libro que nos atrevemos a calificar de ilustrado —en el mejor de los sentidos—, impactados por las imágenes de Benjavisa Ruangvaree y Jorm S. Hermosas y a la vez perturbadoras, casi todas las pinturas giran entorno a la figura humana, sin duda, una elección que celebramos y que apunta hacia una mirada interior.

Nos acercamos al título con curiosidad, se habla mucho sobre la esperanza, cuando una palabra se utiliza en exceso a veces se diluye el significado. En cambio, esperanzar es un término poco escuchado, poco pronunciado —al menos en el español de la península—; nos permitimos reflexionar sobre ella bajo el amparo de la afirmación de Borges en Siete noches: «Cada palabra es una obra poética». El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define esperanzar como «Dar o provocar esperanza», al tratarse de un verbo transitivo la acción se realiza sobre un objeto distinto del sujeto; pero también puede ser utilizada en su forma reflexiva como esperanzarse. Tenemos la opción de esperanzar a otros o a nosotros mismos.

Etimológicamente esperanza viene de esperar (del latín spērāre: esperar, tener esperanza), por eso la sentimos como algo inmóvil, cercano a la contemplación en el mejor de los casos —conviene no olvidar su estrecha vinculación con las distintas tradiciones religiosas y espirituales—; o como algo inalcanzable, cuando nos hallamos en el fondo de la desesperación. Al pasar del sustantivo al verbo la esperanza se transforma en movimiento, y esa es la invitación que nos hace el libro, Esperanzar, la esperanza en acción o la búsqueda de la esperanza. De los distintos significados de esperanza que nos ofrece la RAE, creemos que el más aplicable al hablar de este libro sería: «Estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea». Este estado de ánimo nos induce a la acción, a esperanzarnos primero para ser capaces de esperanzar a otros, a no rendirnos y encontrar esa fuerza interior capaz de sacarnos de los más oscuros abismos vitales.

M. Carmen Almudéver Fort


Maricarmen Almudéver Fort es psicóloga especializada en el área infantil y perinatal

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